Murió un gran hombre que inventó muchísimas cosas. Un genio indudablemente, un hombre que vimos varias veces dictando conferencias o presentándonos su nuevo invento. Se dice que ha revolucionado al mundo, que lo ha cambiado. Tal vez sea cierto, ya lo veremos.
Muchos otros hombres han cambiado la historia de la humanidad, como Tomás Alba Edison, que entre sus muchos inventos se cuentan el fonógrafo y el foco incandescente que ilumina al mundo entero.
Jobs nos dio el iPad, IPeD, iPid, iPod e iPud y un montón más de aparatos simplemente asombrosos, mágicos y divertidísimos. ¡Gracias Jobs!
Pero ese hombre genial, multimillonario vivía en una casa de lo más normal en Estados Unidos. No creó un “Neverland” como aquél. Era un vecino más según cuentan los del barrio. Un hombre que aparecía en los escenarios vestido de la manera más “casual” que darse pueda, casi, casi, chamagoso. Y lo vimos extremadamente flaco, anunciando su próxima muerte con una frialdad impresionante.
Steve Jobs nos dejó la frase que titula esta carta ¡y ese sí que es un invento! Tan solo por esa frase pasa a la historia. Es su mejor invento sin duda.
Creo que Jobs era budista, lo cual me da pena porque con toda su inteligencia no descubrió ni gozó a Cristo el Señor, pero parecería que su fe lo ubicaba perfectamente ante la muerte con la perspectiva de todo un cristiano. Yo, humildemente lo digo, escribí un Folleto EVC con el título “El Cristiano ante la muerte” en el que intenté ayudar a los lectores a enfrentarse ante ese temido e insoslayable evento, con una mirada de Fe. Si la muerte es la puerta al Cielo, si la muerte nos va a revelar la Majestad Divina en todo su esplendor, si la muerte por fin nos dejará ver “cara a cara” como dice San Juan, a Jesucristo nuestro amado Salvador, si con la muerte vamos a contemplar el rostro inefable de la Santísima Virgen María y vamos a conocer por fin a nuestro Santo Patrono y a conocer en Dios todos los secretos de la vida y del cosmos… ¡Bienvenida “hermana” muerte!
¿Habrá sido santo Steve Jobs? ¿Tan santo como Facundo Cabral que dijo que la muerte es “tan solo la mudanza a la casa Del Padre”? En todo caso, cuando me toque la mudanza (y no debe faltar mucho dada la edad que tengo) quiero encontrármelos a los dos y estrecharles efusivamente la mano con mucho cariño.
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