Local

Sombrillas e Impermeables

Coro de Jóvenes - Sáb, 17/03/2012 - 14:41

Queridos Amigos:

“Dios hace brillar su sol sobre malos y buenos y envía su lluvia sobre justos y pecadores”. Mt 5,45

Sombrillas e Impermeables

La realidad triste y dramática de nuestro catolicismo mexicano, sufrida por los sacerdotes y por mí en especial, es constatar que la gran mayoría de nuestros compatriotas porta sombrillas e impermeables haciéndose de esa manera impenetrables a la Gracia de Dios. Una minoría bendita busca a Dios en los Sacramentos, en la oración, en las actividades apostólicas de la parroquia, en alguno de los múltiples movimientos y asociaciones que los acercan al Señor.

Estos cristianos piadosos, ciertamente consuelan el corazón sacerdotal y lo rodean y lo ocupan y aprovechan, pero constatar que la influencia de la Iglesia simplemente no llega al 90% de los católicos, es terrible.

¿Porqué almas piadosas viven gozosas en Gracia de Dios y las otras permanecen cubriéndose del sol de la Gracia o de la lluvia del amor de Dios? ¿Qué les pasa? ¿Qué les ha faltado tanto en su formación (familia, escuela, parroquia) o en sus vidas personales? ¿Porqué huyen de Dios? ¿Porqué desprecian a la Iglesia?

Yo, PH, vivo en mi parroquia estas dos realidades. Por un lado me rodean santos y santas, ávidos de Dios, abiertos a la Palabra, sedientos de la Eucaristía, piadosos en la oración. ¡Cómo los amo, cómo me consuelan!

Pero atrás de estos benditos de Dios, la mayoría permanece en la lejanía, indiferentes, apáticos, como muertos. Oyen como todos, la campana de la iglesia invitándolos a la Santa Misa, pero es en vano. Miran como todos, los cartelones anunciando eventos como la Cuaresma o una fiesta patronal, pero es en vano. Se protegen con sus sombrillas y sus impermeables, no sea que Dios les manifieste su amor y tengan que corresponderle.

Los impermeabilizados son los que acuden a una boda, a unos quince años, como simples espectadores de una pasarela criticando el vestido de la muchacha. El silencio de la gente ante el saludo ritual del sacerdote y no digamos a la respuesta del “Orad hermanos..” es sepulcral; la iglesia parece una caverna vacía. Son aquellos que no saben o no quieren arrodillarse en la Consagración, aquellos que se quedan hasta atrás demostrando que no quieren involucrarse en la Misa.

Esos cristianos acuden a una Misa de un pariente difunto, pero con el impermeable bien puesto, a prueba de la lluvia de la Gracia divina.

¿Qué hacer para “desempermeabilizar” tanta gente? ¿Cómo llegarles? ¡Esa es mi preocupación! Si saben de algún medio, no dejen de comunicármelo por favor.

Categorías: Local

Usuarios recientes

  • cymnsmenty
  • cGretchenJohnettey
  • luce22222 - uvw680
  • simpsy14f - ijk347
  • avsrthr - def514
  • BGhdberhgi - klm909
  • mMarianaDelanam
  • Stephanie2bezk7
  • sancha1onka - qrs171
  • david2009 - cde677

Comentarios recientes